Barrick Mining (TSX: ABX; NYSE: B) anuncia que está revisando sus operaciones para reducir los tiempos de inactividad imprevistos y mejorar la seguridad de sus empleados, mientras la minera canadiense orienta su estrategia hacia Norteamérica.
El CEO interino, Mark Hill, comentó el pasado lunes tras la publicación de los resultados del tercer trimestre, que la revisión, llevada a cabo en gran parte, se encuentra en su mitad y se darán a conocer más detalles en febrero. La iniciativa se centra en planificar mejor el mantenimiento y eliminar “sorpresas inesperadas”, como la reciente falla de un horno en el complejo Carlin, en Nevada, que ocasionó la pérdida de siete días de producción al cierre del tercer trimestre.
“No podemos permitir que sigan ocurriendo fallos imprevistos, como en Carlin. Se trata de establecer planes sólidos y confiables”, afirmó Hill durante una llamada con analistas financieros. El objetivo es lograr resultados más predecibles de un trimestre a otro.
Tras el inesperado reemplazo de Mark Bristow a fines de septiembre, Hill no ofreció detalles sobre un sucesor permanente, desvió preguntas sobre el futuro de la mina Loulo-Gounkoto en Mali -ahora, de facto, nacionalizada- y anunció que nuevas inversiones se dirigirán al proyecto Fourmile en Nevada. Además, el CEO ha visitado recientemente la mayoría de los sitios clave de la compañía para evaluar el rendimiento y determinar posibles mejoras.
En el tercer trimestre, aunque el ingreso ajustado llegó a 58 centavos por acción -por debajo del promedio de 60 centavos pronosticado por los analistas- y la producción de 829,000 onzas de oro no alcanzó las expectativas, el directorio aprobó un incremento del 25% en el dividendo trimestral base, elevándolo a 12.5 centavos por acción, junto con un dividendo adicional de 5 centavos por acción ligado al desempeño del trimestre.
Las acciones de Barrick subieron un 5.3% hasta alcanzar C$48.89 en Toronto, situando el valor de la compañía en alrededor de C$82 mil millones (US$59 mil millones).
La revisión se produce después de que la empresa revelara la muerte de dos trabajadores en sus operaciones subterráneas durante el último trimestre, uno en la mina Goldrush en Nevada y otro en Bulyanhulu, Tanzania. Actualmente, se están investigando ambos incidentes. Asimismo, un suceso previo en la mina Kibali, en la República Democrática del Congo, fue reclasificado como fatal tras el fallecimiento de un minero que había permanecido casi dos meses hospitalizado. La analista Tanya Jakusconec de Scotia Capital destacó en la llamada: “Tres fatalidades es una cantidad considerable”.
Ante estas tragedias, Hill reconoció que se implementarán cambios para reforzar la seguridad, subrayando que no se sustituyó a ningún ejecutivo. “No creo que falten procesos, procedimientos ni estándares; se trata de cultura y liderazgo. La mayoría de los sistemas están operativos y son sólidos. Solo debemos realinearnos y asegurar que todos comprendan que la seguridad es la máxima prioridad. Una vez que esto se afiance, generalmente se observa un aumento en la producción y una mayor eficiencia operativa”, afirmó.
En cuanto a su estrategia en Norteamérica, Hill reiteró que los activos en Estados Unidos, que representan más de la mitad de la producción atribuida de oro en el tercer trimestre, seguirán siendo el núcleo de la compañía. Esto incluye Nevada Gold Mines, en sociedad con Newmont (NYSE: NEM, TSX: NGT), y el cercano proyecto Fourmile, considerado “uno de los descubrimientos de oro más significativos de este siglo”. “Hemos decidido orientar nuestros esfuerzos hacia América, destinando una mayor proporción de nuestra exploración a Nevada. Veo en esta región una gran oportunidad, el próximo gran proyecto y la próxima área de crecimiento para Barrick”, subrayó Hill.
Con una participación del 61.5% en Nevada Gold Mines, Hill insistió en que este activo es el más importante de la compañía. El complejo abarca nueve minas subterráneas, 12 operaciones a cielo abierto, dos instalaciones de tostado, dos autoclaves, una planta de flotación, dos molinos para minerales de óxido, ocho instalaciones de lixiviación en pilas, 14 ranchos, dos plantas de energía y un almacén.
Sobre el proyecto Fourmile, Hill señaló que tras incrementar recientemente el presupuesto exploratorio en 10 millones de dólares para el resto del 2025, se proyecta duplicar los recursos existentes. Se espera contar con 20 equipos de perforación el próximo año, en comparación con los 16 actuales, y los trabajos para desarrollar un descenso comenzarán hacia finales de 2026, lo que permitirá avanzar en el estudio de viabilidad del proyecto. “Avanzar este proyecto es claramente una prioridad tanto para la región de Norteamérica como para Barrick en su conjunto”, concluyó Hill.
Fuera del continente americano, Barrick continúa trabajando para lograr la liberación segura de cuatro empleados encarcelados en Mali, en medio de una acalorada disputa con el gobierno militar del país. La compañía suspendió las operaciones en Loulo-Gounkoto, su mayor activo en África, en enero, luego de que las autoridades incautaran aproximadamente tres toneladas de oro por supuestos impuestos impagados y designaran a un administrador gubernamental. “En Mali, mi prioridad es liberar a estas cuatro personas, que llevan 11 meses en prisión. Una vez logrado esto, evaluaremos la reanudación de operaciones, ya que contamos con personal en sitio encargado del mantenimiento”, concluyó Hill.





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