En una reciente entrevista, Javier Robeto, Country Manager de Aldebaran Resources y presidente de la Cámara Minera de San Juan, brindó detalles sobre los avances y perspectivas del proyecto Altar, uno de los yacimientos mineros más emblemáticos de la provincia calingastina. Descubierto inicialmente por Rio Tinto en 1994, Altar representa hoy un activo estratégico con un potencial de desarrollo que podría cambiar la matriz productiva de la región y del país.
Desde su ingreso en 2018, Aldebaran ha llevado adelante una profunda explotación y exploración del proyecto. Aunque la zona conocida como Altar abarca varias áreas, el reciente Estudio Económico Preliminar (PEA) se focalizó en tres sectores principales: Altar Este, Altar Central y Altar United. Estas áreas representan aproximadamente el 85% de los recursos reconocidos en el proyecto. Es importante mencionar que otras zonas relevantes, como Quebrada de la Mina, Pórfido Radio y Altar Norte, no fueron incluidas en esta primera evaluación, aunque están avanzadas en términos de exploración y cuentan con recursos significativos, como 650,000 onzas de oro en superficie solamente en Quebrada de la Mina.
Robeto destacó con entusiasmo la naturaleza exploratoria de Aldebaran, una compañía junior con un ADN fuertemente enfocado en la exploración mineral. Pasar de la etapa exploratoria a una evaluación económica como la presentada en la PEA es un hito transformacional para cualquier proyecto minero, y especialmente para Altar, que se perfila como uno de los cinco grandes proyectos de cobre en San Juan. La provincia, con un ecosistema minero consolidado tras décadas de minería del oro, se posiciona ahora para protagonizar una nueva era del cobre, con grandes inversiones internacionales y una alta expectativa de desarrollo económico.
San Juan ha visto la llegada de grandes actores internacionales que aportan experiencia técnica y respaldo financiero fundamental para el desarrollo de proyectos complejos y a gran escala, como Altar. Este apoyo es crucial para asegurar la viabilidad y la construcción de minas que requieren inversiones multimillonarias y una infraestructura adecuada.
En cuanto a la PEA, Roberto explicó que se trata de un estudio preliminar que proporciona la primera valoración económica concreta del proyecto, incluyendo aspectos como el método de extracción (abierto o subterráneo), costos estimados, financiamiento y viabilidad técnica. Aunque algunos parámetros aún se basan en comparativas del mercado, la PEA es una fotografía esencial que marca el inicio formal de una nueva fase dentro de la industria minera.
De esta etapa se avanzará hacia la Prefactibilidad, un estudio más detallado y riguroso que requerirá mayor certeza en los datos, especialmente en la clasificación de los recursos minerales. Concretamente, Robeto señaló que mientras la PEA permite incluir recursos inferidos —aquellos con menor nivel de certeza— la Prefactibilidad exige que esos recursos sean confirmados y elevados a categorías medido e indicado mediante una densificación de la grilla de perforación. En este sentido, Aldebaran ya ha comenzado perforaciones adicionales y contará con nuevas máquinas durante las campañas 2024-2026 para robustecer los datos del proyecto.
Una de las cifras más impactantes del proyecto es su estimación de vida útil: alrededor de 48 años, un horizonte temporal que subraya la naturaleza multigeneracional de la minería en la provincia. Esta longevidad, que ni siquiera contempla aún varias áreas con potencial importante, habla de un desarrollo sostenido en el tiempo que combinará la extracción de cobre con metales preciosos como oro y plata, que aparecerán como subproductos y aportarán valor añadido al proyecto.
Para Robeto, el futuro de San Juan será el de una provincia fuertemente minera, con un ecosistema productivo que articule no solo la minería, sino también proveedores, capacitación laboral y desarrollo de infraestructuras. La experiencia acumulada durante 25 años en minería del oro ha permitido establecer firmemente esta base, pero la transición hacia el cobre traerá consigo nuevos desafíos y oportunidades.
Respecto a la formación y capacitación, el ejecutivo alertó sobre la importancia de gestionar las expectativas y entender que los tiempos en minería son largos. Desde el descubrimiento del proyecto por Rio Tinto en los años 90 hasta la presentación del estudio económico preliminar en 2025, pasan décadas de trabajo y desarrollo. Por ello, invitó a la comunidad sanjuanina y argentina a focalizarse en capacitarse adecuadamente para formar parte activa de esta industria que demanda alta especialización y compromiso.
Finalmente, resaltó la colaboración con el gobierno local y otros actores que promueven políticas de estado para fortalecer la industria minera en la provincia, incentivando programas de formación y mejora continua del capital humano. Según Robeto, no se trata simplemente de buscar oportunidades laborales, sino de construir un ecosistema minero sólido y sustentable que trascienda generaciones.
En resumen, el proyecto Altar no solo se presenta como un gran avance para la minería sanjuanina sino también como un motor de desarrollo económico y social que apunta a consolidar a San Juan como un referente en minería a nivel nacional e internacional durante las próximas décadas.





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